Instalación de pacas digestivas en espacios públicos de Bogotá e inventario participativo de la biodiversidad urbana. Lo que botamos puede alimentar lo que crece.
Residuos orgánicos de hogares, restaurantes y plazas de mercado se acopian en puntos cercanos al espacio público designado.
Los residuos se compactan en capas alternas con material seco (hojarasca, cartón, aserrín) dentro de una estructura contenedora.
Microorganismos descomponen la materia orgánica en un proceso anaeróbico que no genera olores, lixiviados ni atrae vectores.
En 4-6 meses el contenido se transforma en tierra fértil que se reintegra a jardines, huertas urbanas y zonas verdes del barrio.
Una paca digestiva es un sistema de compostaje compacto que cabe en un andén, un parque o un patio comunal. No requiere volteo, no huele, no atrae moscas. Solo necesita vecinos dispuestos a separar su orgánico.
El proyecto busca normalizar el compostaje comunitario en Bogotá: que cada barrio tenga al menos un punto de transformación de residuos a menos de 500 metros de cualquier hogar.
Paralelamente a las pacas, los vecinos registran las especies animales y vegetales que encuentran en su cuadra: árboles, aves, insectos, hongos. Cada avistamiento alimenta un mapa colectivo de biodiversidad urbana.
La idea es que compostar no sea solo "reciclar mejor" sino reconectarse con el ecosistema que nos rodea. El que sabe qué árbol tiene al frente es menos probable que deje cortar un bosque.
Una muestra del inventario participativo de biodiversidad urbana en las localidades piloto.